¿Cuáles son los líquidos del coche que deberías revisar?

Consejos sobre líquidos del coche de las gasolineras 24 horas

Revisar los líquidos del coche es un hábito que favorece la buena salud de cualquier vehículo a motor. Da igual que el coche sea nuevo o viejo, la época del año o nuestra forma de conducir, estos chequeos deben hacerse cada cierto tiempo para que el automóvil no tenga que visitar el taller antes de tiempo. Desde nuestras gasolineras 24 horas te contamos las claves de este sencillo mantenimiento que puede ahorrarte mucho dinero en averías.

A la hora de revisar los líquidos del coche, debemos tener la precaución de hacer este mantenimiento con el vehículo parado y el motor apagado. Además, es importante que haya transcurrido el tiempo suficiente (al menos una hora) desde que apagamos el motor del coche por última vez, para comenzar la revisión.

 

El mantenimiento de los líquidos del coche

Una vez que hemos tomado las medidas de precaución necesarias, podemos empezar la revisión. Los líquidos del coche que no debemos descuidar son claves para algunos elementos importantes para el funcionamiento y la seguridad del vehículo. Hablamos de:

  • Aceite lubricante

  • Refrigerante

  • Líquido de frenos

  • Agua del limpiaparabrisas

  • Líquido de la dirección

 

Aceite lubricante

El lubricante del motor es uno de los elementos que más ayuda a prolongar la vida de nuestro coche y su mantenimiento es esencial. Las consecuencias de descuidarnos al cambiar el aceite del coche o llevar el nivel por debajo de lo aconsejado (o por encima) pueden ser catastróficas para el motor. Y para nuestro bolsillo.

Por eso, es necesario hacer el cambio de aceite en el momento que nos indica el fabricante y revisar los niveles, al menos, una vez al mes. Además, conviene echar un vistazo al aceite siempre que vamos a emprender un largo viaje. Y si nuestro vehículo tiene ya unos años, es conveniente revisar el aceite del coche con más frecuencia.

 

Refrigerante

El refrigerante tiene la función de absorber parte del calor que genera la combustión y evitar un sobrecalentamiento del motor que nos llevaría de cabeza al taller. Está compuesto por agua destilada y anticongelante concentrado para que el líquido no se congele a bajas temperaturas y no se estropee el circuito en invierno. Conviene revisarlo cada 20.000 o 30.000 kilómetros y sustituirlo a los 40.000 kilómetros o cada dos años.

Comprobar los niveles del refrigerante es sencillo, ya que suele estar alojado en una botella grande y traslúcida, con dos marcas que indican los niveles mínimo y máximo. Como con el aceite, no hay que pasarse de estas marcas: hay que rellenar si el nivel desciende y llevar el coche al taller si nos pasamos de líquido.

 

Líquido de frenos

Es uno de los fluidos más importantes para la seguridad en un coche y se debería revisar al menos dos veces al año. Además, es recomendable cambiarlo cada dos años. El líquido de frenos está en un depósito que se identifica por un tapón negro con letras amarillas.

En estos casos, cuando el fluido no llegan al nivel mínimo debemos acudir al taller, ya que puede ser un síntoma de desgaste de las pastillas del freno.

 

Agua del limpiaparabrisas

También conviene estar pendiente de que el depósito del limpiaparabrisas tiene agua. Un parabrisas sucio es peligroso para la conducción y es una revisión fácil de completar: si al pulsar la palanca del limpiaparabrisas no sale nada, hay que rellenar el depósito.

El depósito suele estar bajo el capó, en uno de los laterales y cerca de los limpiaparabrisas. También el tapón suele tener un dibujo que lo identifica. No conviene echar agua sino un líquido especialmente indicado para este competido que, entre otras cosas, no se congelará a bajas temperaturas.

 

Líquido de la dirección

Los coches con dirección asistida hidráulica o electrohidráulica tienen que someterse a la revisión del líquido de la dirección al menos una vez al año. En este caso, la comprobación se hace con el motor caliente en un depósito que deberás localizar en el vehículo. La revisión es similar a la del aceite lubricante, con una varilla de medición, y rellenarlo es fácil aunque debe hacerse siempre con el líquido que recomiende el fabricante.

 

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